Repensando las emociones del asistido

Autor: Miriam R. Navarro

E mail: miriamrebecanavarro@gmail.com

Desde mi rol profesional (como Trabajadora Social) y adhiriendo al paradigma de derechos, creo necesario tener en cuenta que los derechos de las personas mayores en la Argentina, se han ido consensuando normativamente desde el año 2015, pero  los primeros enunciados de los derechos de la ancianidad datan del año 1948 (asistencia, vivienda, educación, esparcimiento, a la tranquilidad y al respeto). Esto suena a NO AL VIEJISMO. 

La creación del PAMI en el año 71, nos trae el derecho a la salud, la jubilación de ama de casa trae también la articulación de derechos y género; un reconocimiento del trabajo y les otorga un beneficio tanto jubilatorio como beneficios propios.

Logrando esta mínima contextualización, es necesario pensar que en estos reconocimientos de los derechos a la asistencia, el lugar del Acompañante Terapéutico debe transformarse en fundamental para sobrellevar la vida cotidiana de los adultos mayores en cualquier contexto que vivan.

En general, cuando nos encontramos con esta población institucionalizada, se encuentran invisibilizados.  Son usuarios que atraviesan diferentes patologías, que en general son crónicas (demencias, que han sufrido A.C.V. compensaciones a raíz de diabetes, coronarias, etc.) y el gran desafío es el cómo fortalecer o armar una Red Social, ya que quizás no tienen familiares o amistades que los contengan.

Teniendo en cuenta estos aspectos:

La persona mayor institucionalizada o sin apoyo terapéutico puede haber tenido pérdidas, pero no solo materiales sino también afectivas por lo tanto creo que hay que tener en cuenta que “Perder un objeto es perder una relación de objeto, esto es, una forma de ser, un modo de existir, una estructura de conducta.”

Cuando tienen indicaciones farmacológicas hay que tener en cuenta que la medicación por sí sola no soluciona los problemas psíquicos del paciente, si bien puede ser controlado por profesionales de la salud, se necesita también el espacio de psicoterapia.

Los cambios debido a la edad no son enfermedades, son pérdidas de funciones naturales (son las producidas sin que existan patologías mentales o biológicas).

La salud funcional: capacidad de realizar actividades de la vida diaria. Esta capacidad determina su bienestar psicosocial, manteniendo la competencia para vivir en su propio hogar y entorno social evitando o retrasando la institucionalización. A mayor autonomía, mayor bienestar psicosocial. La edad cronológica se vuelve irrelevante.

El proceso de envejecimiento se acompaña de cambios sutiles en determinados aspectos del funcionamiento cognitivo, siendo las más afectadas: velocidad motora, velocidad de procesamiento de información y la flexibilidad mental.

En el envejecimiento normal:

Disminuye: la agudeza perceptiva, la rapidez de aprendizaje, el uso de estrategias para memorizar, la capacidad viso constructiva, la retención de nombres, el spam de memoria a corto plazo.

Se conserva:  el vocabulario o fluidez verbal (que se puede incrementar), la memoria implícita, la inteligencia cristalizada, la capacidad de aprendizaje (que facilita al sujeto adaptarse al medio en que vive).

Existen 4 mecanismos básicos que son responsables del declive cognitivo: VELOCIDAD DE PROCESAMIENTO DE LA INFORMACION, EL FUNCIONAMIENTO DE LA MEMORIA DE TRABAJO, LA DISMINUCION SENSORIAL, LA FUNCION INHIBITORIA.

LA PLASTICIDAD NEURONAL ES LA CAPACIDAD DE LAS CELULAS DEL SISTEMA NERVIOSO PARA REGENERARSE ANATOMICA Y FUNCIONALMENTE, DESPUES DE ESTAR SUJETAS A INFLUENCIAS PATOLOGICAS, AMBIENTALES O DEL DESARROLLO, INCLUSO TRAUMATISMOS Y ENFERMEDADES.

Es la capacidad del cerebro de crear o buscar nuevas rutas, entre los centros de control de procesos específicos y procesos asociados. Esto permite una respuesta adaptativa a la demanda funcional.

Funciones cognitivas:  son los procesos mentales que nos permiten llevar a cabo cualquier tarea. Es decir, tener un papel activo en los procesos de recepción, selección, transformación, almacenamiento, elaboración y recuperación de la información.

En las primeras entrevistas para un At, se presentan frecuentemente los siguientes motivos:

  • Los duelos (por jubilación, por perdida de un rol social, por los cambios corporales, por pedidas de seres queridos, etc.
  • Depresiones.
  • Trastornos de ansiedad.
  • Soledad.
  • Cambios en el curso de la vida.
  • Trastornos cognitivos.
  • Problemas de relación familiar
  • Presencia de angustia o insomnio persistente.

También por ser parte de situaciones conflictivas por los rasgos de carácter o frente a dificultades de tomar resoluciones frente a un padre o madre que siempre ha sido independiente, autónomo o desenvuelto. En general se niegan a recibir ayuda.

Se recomienda que sea una entrevista libre y sin límite de tiempo, es muy importante incluir a la familia, para lograr mayores datos. Cuanto menor sea el grado de conciencia de enfermedad del paciente, más deberemos aliarnos con la familia para que un tratamiento sea posible. Debemos tener la mayor capacidad de flexibilidad teórica posible frene a la consulta para diseñar la intervención terapéutica más adecuada, sin recetas rígidas previas.

Se sugiere que contenga: la historia del paciente y su familia. Su situación actual en el amplio espectro médico, psicológico social y familiar. Su actitud ante el tratamiento actual, su historia de tratamientos previos y los distintos contactos con profesionales de la salud, el éxito o no que han tenido. Datos objetivos del paciente. Desempeño de las AVD. Internaciones previas.

Es necesario tener en cuenta: la línea discursiva, la línea cognitiva, la capacidad funcional, el diagnóstico diferencial. Que tipos de síntomas trae.

El objetivo del trabajo psicoterapéutico en la vejez es aprender a vivir con los cambios biológicos, psicológicos y sociales que trae el envejecimiento.

También es necesario realizar interconsultas con otros especialistas.

Ante el ingreso a una residencia, se debe tener el consentimiento del Adulto Mayor. Tener en cuenta que dicho ingreso puede suponer uno de los cambios capaces de generar mayor estrés, ya que abandonar la casa familiar, supone abandonar el escenario donde se desarrollaron partes importantes de su vida, conllevando a una especie de renuncia, que en muchos casos puede ser dolorosa.

También implica una reubicación especialmente dura y difícil de elaborar. Un lugar artificial, con normativas, acrecentando la pérdida del sentido del control personal.

Como Acompañante Terapéutico tener en cuenta las siguientes acciones:

  • Formar o ser pate de dispositivos psicosociales.
  • Promocionar el ejercicio, ya que mejora el estado de ánimo y la cognición. Y el déficit del ejercicio puede resultar en una depresión que junto con el estrés encogen al hipocampo (son las zonas donde ocurre la neurogénesis).
  • Promocionar el entrenamiento intelectual y la atención de lo emocional, cultivar las relaciones afectivas y sociales, la pareja y el medio ambiente. Tener proyectos, planes.
  • Concientizarse que los adultos mayores que tienen un envejecimiento normal y no sufren demencias, mantienen su capacidad de aprendizaje durante toda la vida. En todos los puntos del país se ofrecen posibilidades a través de distintos programas y universidades.
  • Coordinadores ayudantes voluntarios a fin de evitar malestares y frustraciones.
  • Fomentar valores de camaradería, colaboración, integración, reflexión.
  • Registrar las actividades con observadores no participantes tanto en lo emocional como en lo racional, dificultades u otras observaciones.
  • El trabajo prestado es para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores no en función de la comodidad familiar.
  • Es importante conocer los tipos de psicofármacos que se suele usar para con los Adultos Mayores para poder conocer los efectos biológicos y anímicos que producen y poder planificar las acciones terapéuticas.
  • El espacio del juego es el espacio del “como si”, se pueden desplegar fantasías, ser “otro”, “otra”, inventar un vínculo, mejorar uno existente, tener lo que no tuve ni tendré, ser lo que no soy.  Inventar un mundo imaginario, placentero y que permita resolución de conflictos en forma grupal.

Y fundamentalmente que siempre hay un espacio para ser creativos a la hora de asistir al otro.

Noviembre de 2020.