Reflexiones sobre el AT en un caso de discapacidad

Autor: Daniel Gómez (At miembro de TAAO)

Abstract:
Fui convocado por MEP, con quienes se había comunicado la madre de Martín, quién padece una enfermedad congénita llamada espina bífida, para realizar un acompañamiento terapéutico, el mismo consistía en sostener la continuidad de la rehabilitación que realiza en A.P.E.B.I; natación terapéutica e hidroterapia (martes y jueves) y sesiones de terapia física integral (lunes, miércoles y viernes). Como así también la asistencia en actividades de la vida diaria que requieran movilidad de tren inferior, como vestirse, orinar, deambular, etc.

Martín manifiesta estar cómodo con la vida que lleva, la misma transcurre sin sobresaltos, ni altibajos, la mayor parte del día se lo pasa en su habitación, mirando televisión y navegando por Internet.

Como en la mayoría de los casos de discapacidad, si bien mi trabajo como A.T., en principio se focalizó en el paciente, en el transcurso del tiempo se debió ir delimitando el campo de trabajo, realizando intervenciones en conjunto con el equipo, tanto a los integrantes de la familia como aquellas personas que trabajan en la casa, elaborando nuevas estrategias, en pro de un objetivo común, mejorar la calidad de vida del paciente; desarrollar sus potencialidades, promoviendo y fomentando actividades placenteras que tengan como consecuencia la apertura de  otros intereses.

La madre en esta estructura familiar ocupa un lugar omnipresente y omnipotente, es aquella que le hace la comida, que le prepara sus cosas para ir a la pileta, la que lo conciente en algunas actividades como el aseo personal, es también la que habla por él, la que sabe «todo” sobre lo que le pasa y no le pasa, de su discapacidad, de aquellas cosas que puede o no hacer, mientras tanto él queda adherido a ese discurso del «otro” lugar del sin palabras o depositando en aquel «otro” un saber, es así que suele presentar conductas de dependencia excesiva, necesita obtener la aprobación de los demás, se apega en demasía a su madre de quien depende permanentemente. Su pretensión es que los demás decidan por el, tanto en cuestiones trascendentes de su vida como en las nimias y cotidianas.

Evidentemente es una persona que posee muy baja autoestima y poca confianza en sí mismo, presenta limitaciones reales producto de su discapacidad y otras tantas que fueron creadas por su entorno familiar.

Mi primer objetivo fue trabajar sobre los efectos psicológicos de su patología con la guía del equipo pero, lo esencial de la tarea pasó por el trabajo sobre la conductas concretas, acotando la actividad a metas muy puntuales, es así, que se apuntó a que pueda prepararse la leche por sus propios medios, empleando la técnica de señalamiento que consiste en dar ordenes en series para que el paciente las cumpla paso a paso hasta lograr el objetivo, a partir de la iniciación de esta actividad se añadió otra, que se refiere a fomentar el hábito de su cuidado personal, otro de los objetivos al cual nos avocamos, fue que pueda vestirse y desvestirse solo.

El trabajo que se realizó con este paciente apuntó, no sólo a sostener la continuidad del tratamiento de rehabilitación sino, intentar poder sacarlo de esa vida cotidiana pasiva, promoviendo y fomentando la realización de determinadas actividades de la vida cotidiana, y como consecuencia permitir el desarrollo, poco a poco, de su independencia y autovalimiento.

Durante el transcurso del acompañamiento se manifestaron síntomas de otros trastornos como el déficit de atención (se distrae fácilmente, tiene dificultades para escuchar ordenes y consignas, es desorganizado y pierde sus cosas, evita la resolución de problemas, etc.) y la discalculia, que es una dificultad de aprendizaje específica en matemáticas. Actualmente se están trabajando estas cuestiones.